Hace tanto calor que hasta yo tengo calor. Tal vez sea solo porque es de los primeros calores de la temporada.
Tuve que salir a la calle y volver. Y no me puedo recuperar. La calle -el sol- es como una masa espesa y pegajosa que cuesta atravesar. Ese calor que se ve y que pesa, que cae encima de todo y lo aplasta. Como una cuota extra de la ley de gravedad. Definitivamente me siento más pegada al suelo, más petisa incluso. Las vértebras apelmazadas unas con otras. De pronto, tengo la sensación de querer colgarme de algo, de querer estirarme, si no fuera porque el movimiento es caro con este calor. Quizás de que alguien me levante, como si fuera un almohadón aplastado, y me sacuda un poco las plumas y me deje de vuelta, esponjosa, con aire.
O mejor: quiero volver a la vida de ballena. Ese cuerpo inmenso que se desplaza en el agua como si fuera liviano. Y nadar y nadar y nadar, sin pensar.
lunes, 2 de diciembre de 2013
miércoles, 23 de octubre de 2013
diario. III. miércoles
Las cosas por hacer, que se asoman pendientes como la superficie de un iceberg mientras flotamos a la deriva.
A veces una corriente nos acerca un poco, y a veces nos aleja.
Pero te hago, a la distancia, un gesto: levanto la mano por encima del agua, la agito un poco y al reconocerme, sé que sonreís. Se te ilumina la cara y esa luz lo llena todo. La tarde está soleada.
A veces una corriente nos acerca un poco, y a veces nos aleja.
Pero te hago, a la distancia, un gesto: levanto la mano por encima del agua, la agito un poco y al reconocerme, sé que sonreís. Se te ilumina la cara y esa luz lo llena todo. La tarde está soleada.
diario. II. miércoles
Hace un rato se puso el cielo negro y se levantó un viento que venía del norte y volaba las cosas, así, en el frente de tormenta. Pero después pasó y volvió a salir el sol y todo estaba en su lugar. Como un remolino que levanta lo que se cruza, despeina el paisaje, pero después con una brisa calma vuelve a dejar todo como lo encontró.
domingo, 13 de octubre de 2013
diario. I. domingo
Me gustaría saber hacer algo bien. Pero bien posta. Como esos gimnastas que dan vueltas en el aire y caen con precisión, y que se nota que es la precisión justa, que por un poquito hubieran fallado, pero no. Con el tiempo, ¿serán los años? me doy cuenta de que esa sensación de que todos los demás saben hacer algo y yo no es mentira, que o nadie sabe hacer nada en realidad, o nadie cree que sabe hacer nada o yo también sé hacer cosas y no me lo creo. Digo, que no estoy en condiciones diferentes con respecto a saber hacer cosas. No sé hacer un pastel de papas, pero se me ocurre que si me pusiera a hacerlo, puedo. Algo así. Lo que a mí me gusta es la precisión del que hizo cientos de pasteles de papas y entonces conoce de antemano de qué tamaño es la pizca de sal que tiene que agregar. Y pienso que la pizca de sal es infalible, que siempre el otro -los demás- saben cómo es esa pizca menos yo.
Pero una parte mía sabe que no es cierto eso: que cualquiera, por más experto cocinero que sea, se puede equivocar con la sal. Y que yo, para saberlo, debería empezar por un pastel de papas. Pero no hago ni uno. Es raro cómo funciona la cabeza, cómo funciona todo, supongo.
Pero tal vez, es solo culpa de esta tarde de domingo que me encuentra un poco sonsa.
Me suena en la cabeza una cita que explica un poco esto, de mi amigo Eduardo, de una novela sin publicar aún:
"Era curioso cómo las cosas deshechas se parecían a las cosas en plan de hacerse; debía buscar a algún físico preocupado por la flecha del tiempo para decírselo." (EAG)
Me parece una cita tan apropiada para un domingo.
Pero una parte mía sabe que no es cierto eso: que cualquiera, por más experto cocinero que sea, se puede equivocar con la sal. Y que yo, para saberlo, debería empezar por un pastel de papas. Pero no hago ni uno. Es raro cómo funciona la cabeza, cómo funciona todo, supongo.
Pero tal vez, es solo culpa de esta tarde de domingo que me encuentra un poco sonsa.
Me suena en la cabeza una cita que explica un poco esto, de mi amigo Eduardo, de una novela sin publicar aún:
"Era curioso cómo las cosas deshechas se parecían a las cosas en plan de hacerse; debía buscar a algún físico preocupado por la flecha del tiempo para decírselo." (EAG)
Me parece una cita tan apropiada para un domingo.
martes, 26 de febrero de 2013
Confianza
(Nadie sabe
cómo empezó,
pero de repente
estás ahí
sobrevolando la nada
y hay que saltar
y esperás
ver
un colchón,
tierra firme,
un portaviones,
una isla,
un barquito,
un tronco al menos
flotando a la deriva
pero nada.
Hay nada para donde mires
y nada más.
Y en eso
como un flash de información
-algo que tus tripas ya sospechaban-
sabés
que tenés que saltar igual
que siempre hay algo,
-la nada, en todo caso, es aire y agua tal vez y todo eso-
una pelusa
que se junta con otra pelusa
y un pastito que no habías visto desde lo alto
y una piedrita
se van acercando
se vuelven piso
puerta
red
a tu medida
-a la medida de tu salto-
para que puedas llegar
tranquilo.)
Será
que
hay
que
saltar
al vacío
sin pensar
demasiado
y el mundo
mientras tanto
abajo
se configura para recibirnos.
cómo empezó,
pero de repente
estás ahí
sobrevolando la nada
y hay que saltar
y esperás
ver
un colchón,
tierra firme,
un portaviones,
una isla,
un barquito,
un tronco al menos
flotando a la deriva
pero nada.
Hay nada para donde mires
y nada más.
Y en eso
como un flash de información
-algo que tus tripas ya sospechaban-
sabés
que tenés que saltar igual
que siempre hay algo,
-la nada, en todo caso, es aire y agua tal vez y todo eso-
una pelusa
que se junta con otra pelusa
y un pastito que no habías visto desde lo alto
y una piedrita
se van acercando
se vuelven piso
puerta
red
a tu medida
-a la medida de tu salto-
para que puedas llegar
tranquilo.)
Será
que
hay
que
saltar
al vacío
sin pensar
demasiado
y el mundo
mientras tanto
abajo
se configura para recibirnos.
lunes, 22 de octubre de 2012
Niña pájaro
Aunque me quede
completamente
inmóvil,
aunque me crezcan
hojas en la cabeza
y los brazos
se me conviertan en ramas,
¿cómo sabe el pájaro
de mi deseo
de ser árbol
para su nido,
si tan niña
vuelvo a ser
cada mañana?
Si tan niña soy
sin raíces,
niña semilla
que se lleva el viento.
Deseo de niña pájaro:
ser árbol por un rato.
Deseo de niña de alas:
encontrar un abrazo
en donde hacer nido.
completamente
inmóvil,
aunque me crezcan
hojas en la cabeza
y los brazos
se me conviertan en ramas,
¿cómo sabe el pájaro
de mi deseo
de ser árbol
para su nido,
si tan niña
vuelvo a ser
cada mañana?
Si tan niña soy
sin raíces,
niña semilla
que se lleva el viento.
Deseo de niña pájaro:
ser árbol por un rato.
Deseo de niña de alas:
encontrar un abrazo
en donde hacer nido.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Lo que es
Me decís:
“Todo es demasiado frágil”.
Y yo pienso, sin embargo,
que todo me parece
demasiado sólido últimamente,
lleno de aristas,
de peso, de materia
imposible de atravesar.
Hasta el aire.
Ir de una esquina a otra
del cuarto.
Es como nadar
en una masa
pegajosa y espesa.
Hasta el tiempo.
Se vuelven falsas
todas sus metáforas líquidas:
que se desliza, se derrama.
Pero no.
Hasta el tiempo me parece
demasiado contundente.
Hasta las cosas que no son
hacen sombra,
ocupan un lugar.
Lo que no es
tapa la vista
de lo que podría ser.
“Todo es demasiado frágil”.
Y yo pienso, sin embargo,
que todo me parece
demasiado sólido últimamente,
lleno de aristas,
de peso, de materia
imposible de atravesar.
Hasta el aire.
Ir de una esquina a otra
del cuarto.
Es como nadar
en una masa
pegajosa y espesa.
Hasta el tiempo.
Se vuelven falsas
todas sus metáforas líquidas:
que se desliza, se derrama.
Pero no.
Hasta el tiempo me parece
demasiado contundente.
Hasta las cosas que no son
hacen sombra,
ocupan un lugar.
Lo que no es
tapa la vista
de lo que podría ser.
viernes, 3 de agosto de 2012
Paraguas
La escalera mecánica
de salida
del subte a la calle
llena de gente.
Llueve.
Desde abajo veo
a partir de la mitad de la escalera,
cuando se acaba el techo,
la gente va abriendo los paraguas,
con ritmo.
Paraguas de distintos colores y tamaños que se abren
y van subiendo.
Yo también abro mi paraguas a esa altura
y me vuelvo parte de la danza.
de salida
del subte a la calle
llena de gente.
Llueve.
Desde abajo veo
a partir de la mitad de la escalera,
cuando se acaba el techo,
la gente va abriendo los paraguas,
con ritmo.
Paraguas de distintos colores y tamaños que se abren
y van subiendo.
Yo también abro mi paraguas a esa altura
y me vuelvo parte de la danza.
lunes, 16 de julio de 2012
...
Pensaba en cosas frágiles
mientras lavaba
unas cacerolas y fuentes
de acero.
Cuando hice una pila
en la mesada
para dejarlas secar,
tambalearon.
Y entreverada
en mis pensamientos
pegué un salto
para atajarlas
como si fueran a romperse
como si fueran frágiles
como burbujas
como cristales
como este sentimiento
volátil
y sin nombre.
mientras lavaba
unas cacerolas y fuentes
de acero.
Cuando hice una pila
en la mesada
para dejarlas secar,
tambalearon.
Y entreverada
en mis pensamientos
pegué un salto
para atajarlas
como si fueran a romperse
como si fueran frágiles
como burbujas
como cristales
como este sentimiento
volátil
y sin nombre.
domingo, 10 de junio de 2012
Ciencia de domingo
Está comprobado científicamente:
el sillón
ejerce una fuerza de atracción
hacia mí.
Incluso cuando estoy
en el punto más alejado
de mi órbita
-sentada en la oficina, por ejemplo-
siento esa fuerza que me atrae
y suspiro:
ay, si estuviera en mi sillón.
Está claro
que es culpa del sillón
que quiera quedarme en casa
todo lo posible.
Si el sillón no estuviera
ejerciendo su fuerza atractiva
quizás visitaría más amigos,
pasaría las tardes en la plaza,
los fines de semana en el campo,
alguna temporada en el extranjero...
Eso, si no estuviera este sillón en casa
seguro viviría viajando
con unas pocas cosas en una valija
y chau,
me tomo un barco,
me tomo un avión,
o un cohete espacial y me voy a la Luna,
o a visitar Neptuno por unos días,
ese planeta lejano donde no hay sillones
porque se vuelan.
Está comprobado científicamente.
el sillón
ejerce una fuerza de atracción
hacia mí.
Incluso cuando estoy
en el punto más alejado
de mi órbita
-sentada en la oficina, por ejemplo-
siento esa fuerza que me atrae
y suspiro:
ay, si estuviera en mi sillón.
Está claro
que es culpa del sillón
que quiera quedarme en casa
todo lo posible.
Si el sillón no estuviera
ejerciendo su fuerza atractiva
quizás visitaría más amigos,
pasaría las tardes en la plaza,
los fines de semana en el campo,
alguna temporada en el extranjero...
Eso, si no estuviera este sillón en casa
seguro viviría viajando
con unas pocas cosas en una valija
y chau,
me tomo un barco,
me tomo un avión,
o un cohete espacial y me voy a la Luna,
o a visitar Neptuno por unos días,
ese planeta lejano donde no hay sillones
porque se vuelan.
Está comprobado científicamente.
lunes, 21 de mayo de 2012
Lluvia de balcón
Pasa el viernes
y el sábado
y pienso:
“Debería regar”
pero ni salgo al balcón.
Para la noche del domingo
se larga a llover.
Pero no entra la lluvia
al balcón,
por cuestiones de arquitectura
y viento,
supongo.
Enseguida lleno la regadera
y me pongo a regar.
Es que imagino que las plantas
escuchan la lluvia ahí nomás
y les da ganas de agua.
y el sábado
y pienso:
“Debería regar”
pero ni salgo al balcón.
Para la noche del domingo
se larga a llover.
Pero no entra la lluvia
al balcón,
por cuestiones de arquitectura
y viento,
supongo.
Enseguida lleno la regadera
y me pongo a regar.
Es que imagino que las plantas
escuchan la lluvia ahí nomás
y les da ganas de agua.
martes, 8 de mayo de 2012
Deportes
A veces creo
que en una carrera de obstáculos
debería ganar
no el que llega primero
volando por encima de todo,
si no el que con cuidado
desarma cada valla
y atraviesa la pista
y se encuentra la meta
muy tarde
pero con las manos llenas
de varillas y tornillos
y con las ganas
de construir algo con todo eso
aunque ya no haya medallas.
Parece una lección barata de libro de autoayuda,
lo sé, pero no intenta serlo.
Quizás es más bien que descubro
que me gusta ir despacio,
que no me gusta saltarme nada,
y esta extraña afición
a las cajas de herramientas.
que en una carrera de obstáculos
debería ganar
no el que llega primero
volando por encima de todo,
si no el que con cuidado
desarma cada valla
y atraviesa la pista
y se encuentra la meta
muy tarde
pero con las manos llenas
de varillas y tornillos
y con las ganas
de construir algo con todo eso
aunque ya no haya medallas.
Parece una lección barata de libro de autoayuda,
lo sé, pero no intenta serlo.
Quizás es más bien que descubro
que me gusta ir despacio,
que no me gusta saltarme nada,
y esta extraña afición
a las cajas de herramientas.
domingo, 29 de abril de 2012
Sueño salvaje
Olía cada cosa
sin pudor
y quería probarlo
todo.
Algunas personas
se acercaban
y me apretaban los cachetes,
me revolvían la cabeza,
sonreían ferozmente
y decían cosas rarísimas
en un tono
un tanto agudo.
Anoche soñé que era perro.
O niñito.
sin pudor
y quería probarlo
todo.
Algunas personas
se acercaban
y me apretaban los cachetes,
me revolvían la cabeza,
sonreían ferozmente
y decían cosas rarísimas
en un tono
un tanto agudo.
Anoche soñé que era perro.
O niñito.
jueves, 12 de enero de 2012
Así las cosas
Pienso:
el día que no te quiera más
no voy a tener corazón
para decírtelo.
Pienso después:
si me importa tanto
lo que diga mi corazón
en ese momento
es que no voy a tener
nada que decirte
en realidad
sobre dejar de quererte
y más bien
todo lo contrario.
lunes, 9 de enero de 2012
Tormenta de verano
Sol de verano.
Esos días en que parece que no hay nada más que sol.
Calorón,
ni una nube.
Todo es reflejo derretido.
Aire espeso.
Tremendo día
ahí afuera.
Tremenda tormenta
en mí, mientras tanto,
como si nada.
jueves, 29 de diciembre de 2011
(Des) balance de último minuto
Descubro
que me volví
una troglodita de almendras.
Duermo la siesta
a deshoras.
Cruzo la calle
por la mitad de la cuadra,
en inútil desobediencia.
Vuelvo de la peluquería
agarro la tijera
y corto
más de un lado que del otro
sin mucha atención
ni sentido de la estética.
(Qué difícil que es
cortarse el pelo
en espejo.
Tan fácil que parecía
hace un rato
hecho por profesionales.)
Creo que va a llover
y salgo sin paraguas.
Odio con fervor
las bocinas de los autos
(y a los que las tocan).
Quiero sentarme
un rato a leer
y se quema la lamparita
(de esas que no se queman nunca
supuestamente)
y se me nubla la vista
y mi mente vaga
y pienso demasiado
en que no,
que no es el calendario
el que acomoda
ni desacomoda
las cosas.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Silencio
Ni siquiera
son las respuestas.
Las que me faltan
son las palabras
para formular
las preguntas.
son las respuestas.
Las que me faltan
son las palabras
para formular
las preguntas.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Trasnoche
Desde mi ventana
veo
solo otra ventana
con la luz encendida
que se recorta
en la oscuridad
falsa
de la ciudad.
Luna rectangular.
¿Seré yo
la mujer en la luna
para alguien
también
de trasnoche?
veo
solo otra ventana
con la luz encendida
que se recorta
en la oscuridad
falsa
de la ciudad.
Luna rectangular.
¿Seré yo
la mujer en la luna
para alguien
también
de trasnoche?
martes, 27 de septiembre de 2011
Ordenar
Ordenar.
El placard la biblioteca los papeles los lápices de colores los sentimientos los aritos las hebillas las emociones los juguetes las macetas los muebles la cabeza la vajilla.
Ordenar afuera para ordenar adentro.
Ordenar hasta el borde de la locura el borde de la cordura.
Ordenar hasta el hartazgo hasta la madrugada hasta el desorden.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Dos imágenes
Hace casi dos meses murió mi abuela.
Unos días después de su cumpleaños volvió a empeorar y ya no se recuperó.
No pude escribir antes sobre esto y sigo sin encontrar demasiado qué decir, pero hoy la extraño especialmente, así que no quería dejar pasar la ocasión de hablar de ella una vez más.
Yo sé que es el orden de la vida, y que vivió largo y muy bien y alegre, pero -egoístamente, tal vez- me pone triste igual y siento un agujero enorme. También, claro, me pone contenta haberla conocido así, haber compartido un tercio de su vida, haberme divertido tanto con ella.
Fue mi abuela de grande. Cuando yo era chica, ella trabajaba, y con mi hermano pasábamos mucho más tiempo con mi abuela materna, que falleció hace ya ¿veinte años? Algo así. Mucho. Y nunca conocí a mis abuelos. Entonces esta era mi abuela de grande. Con la ventaja extra en los últimos años de ser vecina, además.
No tengo más que recuerdos felices y sin embargo hoy me cuesta encontrar palabras alegres.
Entonces, me quedo con dos imágenes. Sus manos trabajando en mi balcón y su sonrisa un 17 de agosto de hace unos años.
Unos días después de su cumpleaños volvió a empeorar y ya no se recuperó.
No pude escribir antes sobre esto y sigo sin encontrar demasiado qué decir, pero hoy la extraño especialmente, así que no quería dejar pasar la ocasión de hablar de ella una vez más.
Yo sé que es el orden de la vida, y que vivió largo y muy bien y alegre, pero -egoístamente, tal vez- me pone triste igual y siento un agujero enorme. También, claro, me pone contenta haberla conocido así, haber compartido un tercio de su vida, haberme divertido tanto con ella.
Fue mi abuela de grande. Cuando yo era chica, ella trabajaba, y con mi hermano pasábamos mucho más tiempo con mi abuela materna, que falleció hace ya ¿veinte años? Algo así. Mucho. Y nunca conocí a mis abuelos. Entonces esta era mi abuela de grande. Con la ventaja extra en los últimos años de ser vecina, además.
No tengo más que recuerdos felices y sin embargo hoy me cuesta encontrar palabras alegres.
Entonces, me quedo con dos imágenes. Sus manos trabajando en mi balcón y su sonrisa un 17 de agosto de hace unos años.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

