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miércoles, 16 de noviembre de 2016

...

Me gusta esta manera
planetaria
de querernos.
Es una órbita lenta y firme
en una dirección.
Entre un beso y el otro
hay galaxias,
civilizaciones que nacen y mueren,
millones de años luz.
Y no.
No hay apuro.
Nada de esos amores fugaces
que, como un fósforo,
se extinguen en un parpadeo.
Acá hablamos de cuerpos
incandescentes
flotando en el espacio.
Hola, Halley, otra vez por acá.
Tantos años.
Qué gusto verte.
Y hasta pronto.
Este modo es tal vez el único posible
para no romper el universo.
O porque el universo somos nosotros
y todo lo que orbita
entre un beso
y otro
nos sostiene.

jueves, 22 de octubre de 2015

Me pica la cabeza

Me pica la cabeza, pero me pica del lado de adentro. Me incomoda. Hay demasiado ruido adentro de esta cabeza. Entonces me la saco. La desenrosco. O encuentro el botón, el dispositivo que despega la cabeza. En su lugar, y para que no dé impresión, me pongo una manzana. Salgo a la calle. La manzana es roja y perfumada. Tentadora. Demasiado tentadora. Se acerca un loro y se posa en la manzana. Qué tierno, pienso con mi cabeza de manzana. Viene otro loro. Y otro más. Los tres loros hacen ruido de loro. Discuten algo, se nota. Están intentando ponerse de acuerdo. Yo sigo caminando. Pienso que en todo caso el ruido de los loros es mejor al ruido que tenía en mi cabeza anterior. Mi cabeza manzana solo tiene ruido perfumado a pulpa de fruta, las ideas en esta cabeza nueva son sabrosas y tranquilas, crecen al sol, maduran con la confianza de la naturaleza. Los loros ya se van a ir. Discuten más fuerte ahora. Llega un cuarto loro. Se me para en el hombro. Y sin discutir nada con los tres anteriores, da un picotazo a mi cabeza manzana y se come un pedazo. Se pudre todo con los otros loros. Hacen un revuelo. Y empiezan a picotear como locos también. Se comen toda la manzana. Me queda el corazón de la manzana por cabeza. Ahora, escucho pensamientos de semillas. Pensamientos de ramas y hojas, deseos de agua, de tierra, de sol, de sombra. Pensamientos de futuras manzanas.

jueves, 9 de enero de 2014

Presupuestos

Hubo que achicar
el presupuesto
de los sueños.
Así que anoche
soñé
tangencialmente
con.
Estaba a la entrada del bosque,
que son menos árboles
para el decorado
que si el bosque entero.
Había solo tres enanos,
no siete
como se suponía que.
Me convidaron
una manzana dorada,
que sobró de otro.
Y no había príncipe para.
Total, sonaba el despertador.

También hubo que achicar
el presupuesto
de la poesía,
así que algunas oraciones
quedan sin.

martes, 26 de febrero de 2013

Confianza

(Nadie sabe
cómo empezó,
pero de repente
estás ahí
sobrevolando la nada
y hay que saltar
y esperás
ver
  un colchón,
  tierra firme,
  un portaviones,
  una isla,
  un barquito,
  un tronco al menos
  flotando a la deriva
  pero nada.

Hay nada para donde mires
y nada más.

Y en eso
como un flash de información
   -algo que tus tripas ya sospechaban-
sabés
que tenés que saltar igual
que siempre hay algo,
   -la nada, en todo caso, es aire y agua tal vez y todo eso-
una pelusa
que se junta con otra pelusa
y un pastito que no habías visto desde lo alto
y una piedrita
se van acercando
se vuelven piso
puerta
red
a tu medida
   -a la medida de tu salto-
para que puedas llegar
tranquilo.)



Será
que
  hay
    que
        saltar
                al vacío
sin pensar
demasiado


y el mundo
mientras tanto
             abajo
             se configura para recibirnos.

lunes, 22 de octubre de 2012

Niña pájaro

Aunque me quede
completamente 
inmóvil, 
aunque me crezcan
hojas en la cabeza
y los brazos 
se me conviertan en ramas,
¿cómo sabe el pájaro
de mi deseo
de ser árbol 
para su nido, 
si tan niña
vuelvo a ser
cada mañana?

Si tan niña soy

sin raíces,
niña semilla
que se lleva el viento.

Deseo de niña pájaro:
ser árbol por un rato.

Deseo de niña de alas:
encontrar un abrazo
en donde hacer nido.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Lo que es

Me decís:
“Todo es demasiado frágil”.
Y yo pienso, sin embargo,
que todo me parece
demasiado sólido últimamente,
lleno de aristas,
de peso, de materia
imposible de atravesar.
    Hasta el aire.
    Ir de una esquina a otra
    del cuarto.
    Es como nadar
    en una masa
    pegajosa y espesa.
        Hasta el tiempo.
        Se vuelven falsas
        todas sus metáforas líquidas:
        que se desliza, se derrama.
        Pero no.
        Hasta el tiempo me parece
        demasiado contundente.
Hasta las cosas que no son
hacen sombra,
ocupan un lugar.

Lo que no es
tapa la vista
de lo que podría ser.

lunes, 16 de julio de 2012

...

Pensaba en cosas frágiles
mientras lavaba
unas cacerolas y fuentes
de acero.

Cuando hice una pila
en la mesada
para dejarlas secar,
tambalearon.

Y entreverada
en mis pensamientos
pegué un salto
para atajarlas
como si fueran a romperse
como si fueran frágiles

como burbujas

como cristales

como este sentimiento

volátil

y sin nombre. 

martes, 8 de mayo de 2012

Deportes

A veces creo
que en una carrera de obstáculos
debería ganar
no el que llega primero
volando por encima de todo,
si no el que con cuidado
desarma cada valla
y atraviesa la pista
y se encuentra la meta
muy tarde
pero con las manos llenas
de varillas y tornillos
y con las ganas
de construir algo con todo eso
aunque ya no haya medallas.

Parece una lección barata de libro de autoayuda,
lo sé, pero no intenta serlo.
Quizás es más bien que descubro
que me gusta ir despacio,
que no me gusta saltarme nada,
y esta extraña afición
a las cajas de herramientas.

jueves, 12 de enero de 2012

Así las cosas


Pienso:
el día que no te quiera más
no voy a tener corazón
para decírtelo.
Pienso después:
si me importa tanto
lo que diga mi corazón
en ese momento
es que no voy a tener
nada que decirte
en realidad
sobre dejar de quererte
y más bien
todo lo contrario.

lunes, 9 de enero de 2012

Tormenta de verano


Sol de verano.
Esos días en que parece que no hay nada más que sol.
Calorón,
ni una nube.
Todo es reflejo derretido.
Aire espeso.
Tremendo día
ahí afuera.
Tremenda tormenta
en mí, mientras tanto,
como si nada.

jueves, 29 de diciembre de 2011

(Des) balance de último minuto


Descubro
que me volví
una troglodita de almendras.
Duermo la siesta
a deshoras.
Cruzo la calle
por la mitad de la cuadra,
en inútil desobediencia.
Vuelvo de la peluquería
agarro la tijera
y corto
más de un lado que del otro
sin mucha atención
ni sentido de la estética.
(Qué difícil que es
cortarse el pelo
en espejo.
Tan fácil que parecía
hace un rato
hecho por profesionales.)
Creo que va a llover
y salgo sin paraguas.
Odio con fervor
las bocinas de los autos
(y a los que las tocan).
Quiero sentarme
un rato a leer
y se quema la lamparita
(de esas que no se queman nunca
supuestamente)
y se me nubla la vista
y mi mente vaga
y pienso demasiado
en que no,
que no es el calendario
el que acomoda
ni desacomoda
las cosas.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Silencio

Ni siquiera
son las respuestas.
Las que me faltan
son las palabras
para formular
las preguntas.

martes, 27 de septiembre de 2011

Ordenar


Ordenar.
El placard la biblioteca los papeles los lápices de colores los sentimientos los aritos las hebillas las emociones los juguetes las macetas los muebles la cabeza la vajilla.
Ordenar afuera para ordenar adentro.
Ordenar hasta el borde de la locura el borde de la cordura.
Ordenar hasta el hartazgo hasta la madrugada hasta el desorden.

domingo, 19 de junio de 2011

Versos de autosuperación

Pienso
en la vida que querés
y en la vida que llevás
y cómo
el conjunto de intersección
está más bien gordito
y qué bueno.
Pero igual parece
que es útil y saludable
que sigan siendo dos conjuntos.

Me hablo a mí misma
en segunda persona.
Eso está en el conjunto de la vida que llevo
nomás.

miércoles, 8 de junio de 2011

Los bancos de piedra

Hoy mi abuela cumple 97 años.
Hace unos meses tuvo un acv que, lamentablemente, le hizo perder la movilidad del lado izquierdo del cuerpo y buena parte del habla, entre otras cosas. Está viviendo ahora en una residencia geriátrica, pues necesita atención constante.
Podría seguir acá enumerando las cosas que mi abuelita ya no puede hacer. Pero sé que no es como le gusta pensar las cosas.
Me llegó hace un rato un link con un video que un amigo virtual de este blog le hace de regalo de cumpleaños. Está inspirado en el poema de nochevieja y muestra los bancos de piedra de Combarro. Un pueblo lleno de bancos para que los vecinos se sienten a descansar, a conversar, a leer o a pasar el rato me hace pensar en un lugar delicioso.
Mi abuela pasa el día sentada ahora. Tal vez imagina la brisa marina y los sonidos del pueblo, como si estuviera en un banco de piedra de Combarro. Tal vez no. Pero elijo pensar hoy en lo que sí puede hacer.

Gracias a O pé da porta por el hermoso regalo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Para extraer un sueño

Para extraer un sueño de la niebla
del olvido
es necesario responder
el siguiente cuestionario:
¿Se trata de un sueño con sol?
¿Es un sueño de suspenso?
¿En el sueño hay conocidos
o gente que nunca antes vio?
¿Hay alguien querido
pero con otra cara?
¿Arriba es arriba y abajo es abajo?
¿Es un sueño en colores
o en blanco y negro?
¿Hay palabras en el sueño?
¿Hay sonidos? ¿Hay formas?
¿Es un sueño tan profundo que no tiene fin?
¿O tan extenso como un desierto interminable?
¿En el sueño hay agua o hay sed?
¿Recorre el cielo volando o apenas
si puede mover las piernas para dar un paso?
¿Hay gritos, hay música, hay miradas?
¿Aparece algún animal?
¿Las arañas son amigables o detestables en el sueño?
¿Las paredes —si hay paredes— están enteras
o con huecos descascarados
o con muchas ventanas?
¿Los árboles tienen flores, tienen hojas, tienen ramas?
Una vez contestado,
depositar el cuestionario en ventanilla dos,
y esperar a que lo llamen por su apellido.
 

sábado, 10 de octubre de 2009

Paisaje de agua

Nadar por el fondo de una enorme, gigantesca pileta de/en sueños.
Nadar con mucha calma.
Ver lo que hay en lo profundo.
Pasear por debajo del agua.
No como si uno no tuviera que salir a respirar,
si no como si uno tuviera los pulmones limpios y entrenados de un joven y puede volver a la superficie
sin apuro
cuando necesita aire.

¿Y qué hay en el fondo de esa pileta de/en sueño?
Restos de otros sueños.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Ojos de pájaro

Ser el pájaro.
No una persona que vuela.
Pájaro en esencia.
Plumas y pico,
pájaro de ciudad,
parado en un cable.
Sentir una pluma torcida
en el cuello
y acomodarla con el pico.
Sentir la presión de las garras
sobre el cable.
Sentir el pico,
pensar una palabra y
graznar.
Sentir la fuerza en las alas.
Volar como pájaro.
Ver todo nubes por un instante.

Podría volar lejos, lejos
hacia otro lado.
Pero a pesar de todo,
pico plumas alas garras,
algo de mi vieja condición
de mujer
me lo impide.
Y me quedo toda la mañana
esperando verte
cerca de tu ventana.

domingo, 30 de agosto de 2009

Sueño que cuento

Leí en un libro con consejos para escritores nóveles que estaba bueno buscar inspiración en los sueños. No contar los sueños, que eso es muy aburrido y en general solo tiene sentido y gracia para el que los soñó. Según la autora de este libro de consejos, uno debía irse a dormir pensando que uno quiere escribir un cuento, mantenerse receptivo a la generación de ideas, y de esa forma, las ideas llegarían a uno mientras duerme, o en la duermevela. Hablaba justamente de la duermevela como un momento y espacio (no sé si llamarlo momento o espacio) ideal para explorar ideas, descubrir personajes, tramas, frases. Y yo lo creo. De hecho me ha pasado muchas veces. No que escribí cuentos con eso, pero sí que en ese momento y/o espacio encontré soluciones, nuevas ideas, desafíos, desentrañé terrores...
Entonces, como estoy dispuesta a aprender a escribir, me propuse seguir ese consejo. Y me fui a dormir pensando que quería encontrar una idea para un cuento. Y la cosa resultó un tanto extraña. ¿Vieron cuando en los sueños uno sabe ciertas cosas aunque no estén dichas, por ejemplo, que estaba en la casa de Fulanito. "No era la casa de Fulanito tal como es en la realidad, pero yo sabía que esa era la casa de Fulanito." Y así. Bueno, resulta que yo era conciente de que estaba frente a la idea de un cuento, había una trama: una máquina que no funcionaba, y yo tenía que encontrar una parte que faltaba de esa máquina, que estaba en algún otro lado en manos de no sé quién, y eso había que descubrirlo, y el descubrimiento era original, tenía una "vuelta de tuerca". Me acuerdo los detalles, incluso el nombre de esa cosa que tenía que encontrar. Y yo asistía al sueño maravillada, porque sería un cuento muy interesante y original, pensaba... ¡Y sin embargo resultó no tener ningún sentido ni ninguna lógica en cuánto me desperté! Una vez despierta, no logré encontrar ninguna coherencia narrativa en el funcionamiento de esa máquina, ninguna trama posible con la búsqueda de la solución, ni, mucho menos, interés literario en esa historia.
Otra vez será. Sabrán disculpar, me voy a dormir.

domingo, 8 de febrero de 2009

Intimidad catalogada

Hace muy poco me di cuenta de por qué nunca logré llevar un diario íntimo más que unas pocas semanas, y solo cuando era muy chica. Y es que no lograba ninguna espontaneidad en la escritura, ninguna intimidad. Mi afán biográfico, catalográfico, es pos de la historia, no sé, tal vez tengo que decir de la Historia, siempre era mayor. Me acuerdo una entrada, por ejemplo, en uno de los intentos, allá por cuando tenía unos diez u once años, quería contar que me gustaba un chico del colegio y había escuchado en una clase de gimnasia que me había alentado gritando mi nombre. Y eso me había alegrado el día. Parece una buena descripción, podría haber puesto incluso: "Hoy D. gritó mi nombre en clase de gimnasia y eso fue muy bueno", como mucho. Sin embargo, escribí en el diario una página entera o más explicando exactamente cómo era el juego al que estábamos jugando, con un diagrama y todo. A esa altura que D. hubiera gritado mi nombre perdía toda emoción. Y así, me aburría prontísimo de los diarios, claro. Ni qué decir que siempre me sentía en falta porque no escribía y después hacía resúmenes larguísimos, hasta que otra vez me rendía y lo abandonaba. (Y suerte que no había blogs entonces!)
En este momento estoy intentando escribir algo, un par de proyectos que me interesan. Sin obligación de entregas de la facultad ni nada. Y me siento en un punto muy parecido a ese momento, trabada en una torpeza narrativa que no logro resolver. Aunque ahora, al menos, pude darme cuenta de cuál era el tema entonces, y tal vez pueda darme cuenta de cuál es el escollo ahora. Definitivamente esta es mi resolución de año nuevo: quiero aprender a escribir.