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jueves, 9 de enero de 2014

Presupuestos

Hubo que achicar
el presupuesto
de los sueños.
Así que anoche
soñé
tangencialmente
con.
Estaba a la entrada del bosque,
que son menos árboles
para el decorado
que si el bosque entero.
Había solo tres enanos,
no siete
como se suponía que.
Me convidaron
una manzana dorada,
que sobró de otro.
Y no había príncipe para.
Total, sonaba el despertador.

También hubo que achicar
el presupuesto
de la poesía,
así que algunas oraciones
quedan sin.

lunes, 22 de octubre de 2012

Niña pájaro

Aunque me quede
completamente 
inmóvil, 
aunque me crezcan
hojas en la cabeza
y los brazos 
se me conviertan en ramas,
¿cómo sabe el pájaro
de mi deseo
de ser árbol 
para su nido, 
si tan niña
vuelvo a ser
cada mañana?

Si tan niña soy

sin raíces,
niña semilla
que se lleva el viento.

Deseo de niña pájaro:
ser árbol por un rato.

Deseo de niña de alas:
encontrar un abrazo
en donde hacer nido.

domingo, 29 de abril de 2012

Sueño salvaje

Olía cada cosa
sin pudor
y quería probarlo
todo.
Algunas personas
se acercaban
y me apretaban los cachetes,
me revolvían la cabeza,
sonreían ferozmente
y decían cosas rarísimas
en un tono
un tanto agudo.
Anoche soñé que era perro.
O niñito.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cosas que traen las olas

Las cosas que traen
las olas de los sueños
a la playa
de la madrugada:
miedos olvidados,
cascaritas de deseos,
palabras gastadas por el agua y la arena
y el tiempo,
caracoles,
plumas de versos
que ya volaron.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Sembrar

Sueño que me estoy probando ropa en la parte de atrás de un local y la dueña es una parienta lejana que acabo de conocer y me dice que elija que ella me lo regala. Y después llega otro pariente nuevo que también vive por ahí, que ya acostó a los nietos y por las dudas trae el cocodrilo. Entonces están mi tío Raúl y mi abuela Laura y se saludan efusivamente. Ellos sí se conocían de antes. Incluso acarician al cocodrilo, pero yo no porque escucho que hace tic y que hace tac y lo conozco de un cuento. Ellos charlan y yo miro para afuera porque es como un garage y afuera se ve oscurísima la noche y se ve un poco el barrio que yo sé que es igual a Villa Adelina de cuando era chica. Solo que acá hay un río enorme que pasa por ahí por la puerta -y lo escucho- y esa especie de puente que hace el agua más allá, desafiando la ley de gravedad (más sueños con tremenda cantidad de agua, podrá ser?). Hace un rato, en el sueño, papá se fue nadando para su casa, y yo le insistía que no, porque me daba miedo que se metiera en el agua oscura pero no le dije que no porque me daba miedo y se fue igual, y ahora estoy tranquila porque ya debe haber llegado bien. Tenía que cruzar ese puente de agua y yo me quedé mirando y con la luz del farol se veían unos peces gigantes pasar y entonces me daba la sensación de que si los peces pasaban, papá también. Me pruebo unas remeras mientras mi tío y mi abuela charlan con esta gente y acarician al cocodrilo, y de pronto, de la nada (out of the blue) me despierto pensando en mi abuela de cuando era chica, mi abuela Zulema, que hace muchos años que ya no vive (mi abuela Laura antes trabajaba y no estaba tanto con nosotros, ella es mi abuela de grande). Decía, son las cinco y media apenas pasadas y me despierto pensando en mi abuela Zulema con una sensación extraña de extrañarla, de querer contarle que me estoy por ir de viaje a un lugar que seguro seguro no se parece a Villa Adelina, ni de antes ni de ahora. Salvo porque hay alemanes, pienso (y me doy cuenta que el resto diurno de este sueño es que mi viejo me habló ayer de la cantidad de vecinos de toda la vida que son alemanes). Lo que me viene a la cabeza de la abuela Zulema es que en su casa leíamos cuentos del Chiribitil y también me acuerdo perfecto que ella me regaló uno de los primeros libros de los que tengo memoria. Yo estaba enferma (nada grave, gripe o anginas, supongo) y era un poco una fiesta porque nos curaban a base de atenciones y mimos y tocaba pasar el día en la cama grande. Entonces ella llegó con Marizul sueña que sueña que sueña, de Bernardino Rivadavia. No es que yo me hubiera fijado en el autor en ese momento, pero me acuerdo perfecto que le contó a mi mamá que viniendo para casa fue a la librería para comprarme un regalo y el librero le ofrecía uno de Rivadavia y ella dijo: "¿Cómo le voy a regalar un libro de historia a una nena chiquita?" (o quizás dijo la edad, que yo ahora no recuerdo) y el librero le mostró este le contó que era un descendiente de Rivadavia y ella entendió que sí era para chicos y no de historia y me lo trajo.
¿Por qué me acordaré de esa escena que quizás ni siquiera es real? Es que las veo ahí al lado de la cama, a mi mamá y a mi abuela, teniendo esta conversación mientras me daban el libro para hacerme compañía. Supongo que esa mañana alguna de las dos me lo habrá leído, pero eso ya no lo puedo asegurar. Sí sé que el libro me encantó y lo leí miles de veces desde entonces y hoy es un tesoro en mi biblioteca.
De la nada, entonces, decía, me despierto pensando que quién hubiera sabido en aquel entonces que quizás ahí se sembraban los primeros pasos para este camino de libros, sin ninguna intención más que pasar un buen rato, y ahora me dedico a lo que me dedico y por eso llego a este punto a punto de irme a este viaje.
Nunca lo había pensado así antes, pero me dieron ganas de contarle todo esto a mi abuela Zulema, que a veces, muy cada tanto, me visita en sueños, pero hace mucho que no, y ahora, esta madrugada me acordé de ella y de su hermoso regalo que no era para nada un libro aburrido y que tenía unas ilustraciones que me encantaban y con el que empecé un camino que mirá hasta dónde me lleva.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Dormir con sed

Otra vez soñé que de alguna manera se inundaba lentamente mi casa. Y yo trataba con un trapito de ir pasando el agua a un balde, pero con tanta torpeza que me movía y volcaba el balde a cada rato. Cosas así.

Sueño mucho con agua, en general.

Tal vez debería llamar al plomero de una vez por todas y arreglar esa pérdida que hay en el baño y que escucho gotear a la noche.

viernes, 17 de agosto de 2007

Feliz Naufragio

Soñar con un naufragio la mañana de cumpleaños no parece ser una buena señal. Decí que creo más en los restos diurnos que en las premoniciones.

lunes, 16 de julio de 2007

Dos nocturnos

Noche descascarada
sueños vacíos que van y vienen
como olas que nadan hacia la nada
de la orilla.
Retazos de la espuma de los sueños
que se evaporan en el filo
de la mañana.

***

Anoche te ví en un sueño
y no te besé.
Me dio miedo
que después no quieras besarme
si un día nos vemos
despiertos. Todo
por irme a dormir
sin lavarme los dientes.

martes, 26 de junio de 2007

Conversación de mañana

Me asombra
de algunos sueños,
lo vívido.
Pero no el
quien te dice que tal vez y porqué no
eso no es lo real y esto,
estar durmiendo
que ya lo dijeron muy bien varios poetas.
Si no, decía, me asombran
ciertos olores
ciertos colores
ciertas luces
que no pueden ser más que ciertas,
por exactas y por reales.
¿Lo decís —me preguntó la gata—
por este sabor a atún que aún siento en la boca?
Sí, claro.
Y siguió relamiéndose.
Soñé varias veces —continúo—
con una luz de una mañana de verano
y no importa qué pasaba.
Reconozco esa luz entre miles de otros sueños
cuando vuelve en un sueño
y cuando me despierto al amanecer
en ciertos días de verano.

martes, 13 de febrero de 2007

Chips

Hace tiempo soñé que era una especie de inspectora de salubridad. Iba con una bata blanca y una de esas carpetas para escribir mientras uno va caminando, recorriendo lo que era la fábrica de los Pepitos (galletitas con chips de chocolate). Había unas enormes bateas llenas con una masa espumosa y en movimiento. Desde un borde, unos operarios colocaban en la masa cachorritos de dálmata. Los perros nadaban hasta el otro lado, y en el camino -plop, plop- iban perdiendo sus manchas, que se transformaban en chips de chocolate. Luego los ponían en un corral, todos los perros llegaban ahí blancos o con alguna manchita rebelde, y venían a buscarlos quienes querían adoptar una mascota.
Mi función era controlar que pusieran a los perritos limpios en la masa y que después los trataran bien hasta que alguien los viniera a buscar.