martes, 28 de julio de 2009

Postales de la biblioteca

¿Cuál es el tesoro de tu biblioteca? ¿Un libro que te costó mucho conseguir, un libro viejísimo, un recuerdo de alguien, un regalo especial...?

El mío, hoy (no porque deje de serlo, si no porque es un lugar peleado que muchos libros ocupan) es Historia del cerco de Lisboa, de José Saramago en la edición de Seix Barral que ya está toda destartalada. Fue el primer libro que leí de él y me maravilló. Cuando estuvo en Buenos Aires, hace varios años, dando una charla en la Boutique del Libro de San Isidro, me lo firmó. Me acuerdo que llegué tempranísimo, porque no quería quedarme sin lugar. Y que le regalé un librito artesanal que había hecho y que cuando quise decirle "gracias" me temblaba la voz de la emoción.

Seguramente, mañana me acordaré de otro tesoro de la biblioteca. Pero mientras tanto, ¿cuál es el tuyo?

3 comentarios:

Clara dijo...

2 libros de la lejana infancia
Uno en catalán, llamado "La Puntaire" acerca de una nenita que vivía con una tía mala que la forzaba a trabajar de noche bordando almohadones. A la nena la ayudaban unas hadas justo a tiempo y terminaba bordando en el palacio real y eventualmente casándose con el príncipe heredero. Mi madre me lo leía en catalán y no sé qué entendíamos porque ni ella ni yo hablamos catalán, pero entendíamos. Es un libro troquelado de 1980, Ediciones Raylu, escrito por Jordi Aragó e ilustrado por Constanza. Me gustaba por dos motivos, uno porque mi madre era, entre otras cosas, costurera (oficio afín) y albergaba ambiciones de que yo desarrollase el talento, cosa que sólo podía ser posible (y el libro me daba esperanza) si me ayudaban unas haditas. Y otro, porque siempre me emocionaron los libros con madrastras malas que terminan castigadas o en la ignominia. Eso también me daba esperanza.
El segundo es "Estar solo" de Leif Kristiansson y Dick Stenberg, Ediciones Librerías Fausto, 1976. Es un libro acerca del placer y la soledad que provocan el hecho de estar solo, con ilustraciones despojadas y algo fantasmagóricas. En su momento me gustaba porque me parecía que hablaba de algo privado y que encerraba una verdad profunda. Ahora me gusta porque se le perdieron las páginas finales y puedo estar tranquila a) de que la verdad profunda está escrita en alguna parte y b) de no tener que leerla y que me arruine el libro.
Mis hijas juegan con todos los libros de casa, especialmente con los infantiles que están acomodados a su altura. Pero estos dos los puse en el estante más alto, entre libros que nada que ver, haciéndome la distraída.

Verónica Sukaczer dijo...

Es muy muy difícil elegir un libro solo. A ver... una edición de "Las mil y una noche" de los años ´20, que era de mi abuela. Un libro que me impactó muchísimo cuando lo leí porque decía lo que yo necesitaba leer justo en ese momento: "Muero por dentro" de Robert Silverberg, y dos clásicos de siempre por la importancia que tuvieran en mi formación como lectora: "Cien años de soledad" y "Fahrenheit 451".

Ernesto dijo...

Una vieja edición de RAYUELA que sostuve como un amuleto cuando me sorteaban para el servicio militar (y me salvó), llena de párrafos subrayados que hoy no entiendo por qué elegí.


FAMILIA & BURGUESÍA, dos nouvelles reunidas de Natalia Ginzburg en una vieja y linda edición de Alfaguara.

Tres libros del genial WIMPI, que pertenecieron a mi padre, y que no sé por qué nadie a vuelto a editar.