domingo, 19 de septiembre de 2010

De trasnoche

En la trasnoche
solo se escucha
la música que hacen
nuestros propios
ligeros
livianos
sonidos
en medio de la ciudad silenciosa,
el torpe ritmo de las teclas,
o el lápiz sobre el papel,
o la taza cuando se apoya en la mesita,
o las hojas que se pasan con una caricia,
salvo por alguna sirena
o un perro que ladra a lo lejos,
por supuesto.

Lo más importante
para trasnochar
-para atravesar a nado lo profundo de la noche-
-para transitar por la cornisa oscura del día-
es mantener los ojos bien abiertos
bien abiertos
y no dejarse engañar por penumbras
o por las cosas que se esconden en los rincones
durante la madrugada.